Hace ya algunos años tuve la suerte de perderme. Me encontraba en la Rivera Maya, más concretamente en Playa del Carmen con la intención inicial de bucear en Cozumel. Pero En esta ocasión un lugareño me habló de un fantástico animal de 17 metros de largo, inofensivo y con el que podías hacer snorquel. Los habitantes de Holbox le llaman Dómino, por las manchas que tiene su piel que lo hacen parecer una ficha de dicho juego de mesa. Los científicos le llaman Rhincodon typus. Y finalmente los buzos le llamamos Tiburón Ballena, el pez más grande del mundo. Para poder nadar con semejante animal debía desplazarme desde Playa del Carmen hasta la isla de Holbox, situada al norte de la península del Yucatán. Así que alquile un coche me levante bien tempranito y me decidí a recorrer los 200 km que me separaban de él. El desconocimiento del país hizo que no consiguiera realizar el nado hasta 2 días más tarde. En el primer intento perdí el ferri para cruzar a la isla, en el segundo, tuve que volverme de la isla, pues inexplicablemente no cogían dólares, solo pesos, realmente había salido de la zona turística que todo el mundo conoce. Pero a la tercera va la vencida, y lo conseguí. Me reservo el relato de este primer contacto con Dómino para otro artículo, pues bien lo merece.
Al quedarme colgado a horas intempestivas de la mañana al otro lado de la península del Yucatán decidí explorarla. Y ese fue mi pecado. Que diferencia de país. Despojado de todos los aderezos diseñados por y para el turista se mostraba ante mí un terreno sin contaminar, donde las carreteras se llenan de mariposas, sus gentes te sonríen al pasar sin querer venderte nada, donde las playas se extienden kilómetros y kilómetros sin ninguna construcción, sin ningún habitante.
Fue durante esos días en los que se empezaba a formar una idea en mi cabeza: Crear una ruta donde la gente pueda disfrutar de ese Méjico desconocido. Tan solo una condición, que se mantenga puro, o que por lo menos yo no contribuya a su deterioro, esta es una idea que como buzo tengo bien arraigada después de ver como la mano del hombre puede destrozar paraísos naturales que se mantendrían si aplicáramos ese dicho entre la comunidad submarinista de “llévate solamente fotos y deja solo burbujas”
Dicho y hecho, a los 2 meses estaba de vuelta en Méjico, pero esta vez trazando una ruta, buscando lugares donde dormir, y creando la aventura que cambiaría mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario